A quien no le pasó abrir los ojos, mirar el reloj y notar que faltan exactamente dos minutos para que suene la alarma. Antes se veía como un simple signo de ansiedad o insomnio, pero hoy la cronobiología (disciplina que estudia los ritmos biológicos del cuerpo) lo entiende como una señal de que el cuerpo está sincronizado.

La ciencia se obsesionaba con la cantidad (las famosas 8 horas rígidas). Hoy, el enfoque está en la eficiencia y la sincronía. Más que como un trastorno, por el contrario, es visto como la consolidación del sueño. 

Si una persona se despierta sola y se siente bien significa que el cerebro completó sus ciclos de forma eficiente y el cuerpo decidió que ya terminó el "mantenimiento" necesario.

Capacidades

Los avances en materia de higiene del sueño descubrieron que el cerebro tiene una capacidad de aprendizaje temporal asombrosa. Si se mantiene una rutina estable, el hipotálamo predice el estrés que supone la alarma. Para proteger el susto cardíaco que provoca el ruido fuerte, el cuerpo se adelanta. Es un mecanismo de defensa evolutivo: es mejor despertar suavemente por químicos internos que por un estruendo externo.

El despertador puede ser considerado como "Plan B" del cuerpo que prefiere el "Plan A": despertar solo. Si uno se despierta unos minutos antes y se siente con energía, es una señal de que la higiene del sueño es excelente y el reloj interno está calibrado. Al corazón y al cerebro se le ahorra el pequeño trauma de la alarma.